Lo que este desierto muestra es lo que pasa cuando las decisiones no consideran sus consecuencias
Hace 200 años, aquí había bosque.
La vereda Checua, en el municipio de Nemocón, tenía la misma vegetación que cualquier otra ladera de la sabana norte de Cundinamarca. Luego vinieron la tala masiva de las especies nativas, la siembra de pinos y eucaliptos que absorbieron el agua del suelo, y el proceso de erosión que tardó décadas en hacer visible lo que estaba pasando. El resultado está frente a tu equipo: cárcavas de arena multicolor, estoraques que parecen columnas de otro planeta, laberintos de roca y socavones que se inundan en temporada de lluvias. Un paisaje que no debería existir aquí y que existe exactamente por las decisiones que lo crearon.
En ese mismo suelo, en los años 90, se encontraron fragmentos del fósil del mastodonte hoy exhibido en el Museo de Historia Natural de la Sabana. Antes de que existiera el desierto, existió el animal.
El Desierto de Checua es el programa corporativo de Awalí Outdoor para equipos que necesitan la conversación de sostenibilidad más honesta del portafolio: no una diapositiva sobre el futuro del planeta, sino un territorio que muestra en tiempo presente lo que ocurre cuando las decisiones ignoran sus consecuencias. Diseñamos cada programa desde el diagnóstico.

¿En dónde queda el Desierto de Checua?
El Desierto de Checua también conocido como Desierto de la Tatacoita por su parecido visual con el desierto de la Tatacoa en el Huila está ubicado en la vereda Cerro Verde del municipio de Nemocón, Cundinamarca, a 1 hora y 20 minutos de Bogotá por la vía norte, 6 kilómetros al norte del casco urbano del municipio.
Según la historia geológica y origen del Desierto de Checua, el lugar comenzó a formarse hace más de 200 años a partir de la tala masiva del bosque nativo y la posterior siembra de pinos y eucaliptos, especies que consumen grandes cantidades de agua subterránea y aceleraron el proceso de erosión del suelo. Según la clasificación ecosistémica de Red de Árboles, el ecosistema corresponde a un bosque seco montano bajo (bs-MB) según la clasificación de zonas de vida de Holdridge, con una precipitación media anual de 630 mm y temperatura de 12,8°C.
Las formaciones geológicas del desierto incluyen cárcavas, zanjas producidas por la erosión hídrica, estoraques y columnas de roca sedimentaria resistente que sobresalen del terreno, socavones, laberintos de arena y un cañón principal. En la zona se han encontrado pictogramas indígenas y vestigios arqueológicos muisca, además de los fragmentos del fósil del mastodonte hallados en los años 90 y exhibidos en el Museo de Historia Natural de la Sabana en Nemocón.
En Awalí Outdoor llevamos más de 14 años diseñando programas corporativos en entornos naturales, con más de 153 empresas atendidas y más de 18.000 participantes en campo.
¿Qué desarrolla el equipo en el Desierto de Checua?
La conversación ESG más honesta del portafolio
No hay otra ruta de Awalí Outdoor donde el argumento de sostenibilidad sea tan directo: el equipo camina por el resultado visible de decisiones de uso del territorio que no consideraron sus consecuencias de largo plazo. La tala, los eucaliptos, la erosión, el desierto es esa cadena causal tiene 200 años de historia y está frente a los ojos del grupo sin necesidad de explicación. En la modalidad con outdoor training, los facilitadores de Awalí Outdoor conectan esa historia con las decisiones que toma el equipo hoy: ¿qué estamos creando con las acciones de este año que todavía no se ve?
Adaptación y resiliencia en entorno extremo
El Desierto de Checua es el paisaje más hostil del portafolio. La arena, el frío seco de 8°C a 14°C, el terreno irregular de cárcavas y socavones, los colores ocres y grises que reemplazan el verde habitual de Cundinamarca activa en el grupo un estado de alerta y adaptación que no produce ningún otro destino. Para programas de innovación o gestión del cambio, ese estado de alerta es el punto de partida perfecto para el trabajo con el equipo.
Paleontología viva como argumento de escala temporal
En el suelo de Checua aparecieron restos del mastodonte, un animal que habitó la sabana de Bogotá hace miles de años y cuyo fósil hoy se exhibe en el museo del municipio. Ese dato, que el territorio bajo los pies del equipo guardó esos huesos por milenios convierte la conversación de sostenibilidad en algo más grande que el ciclo corporativo: ¿en qué escala de tiempo están tomando decisiones? ¿En trimestres o en generaciones?
Desierto de Checua: estaciones del recorrido
1. Nemocón — inicio
El grupo se reúne en Nemocón. El facilitador de Awalí Outdoor hace el encuadre del día: la historia del desierto, su origen humano, el hallazgo del mastodonte y, si el programa incluye outdoor training, los objetivos organizacionales de la jornada.
2. Entrada al desierto — primeras cárcavas
El contraste entre la sabana verde circundante y el paisaje de arena y roca del desierto ocurre en los primeros metros del recorrido. Las primeras cárcavas establecen el tono: este lugar es diferente a cualquier otro destino del portafolio. El terreno exige atención y presencia desde el primer paso.
3. Laberintos y estoraques
El tramo central del recorrido avanza por los laberintos de arena y entre los estoraques, son columnas de roca sedimentaria que se formaron por la resistencia diferencial del suelo a la erosión. Las formas, los colores estratificados de arena, arcilla y roca, y la escala de las formaciones producen una experiencia visual sin precedentes en el portafolio.
4. Zona de hallazgos y pictogramas
En el tramo medio del recorrido se encuentran los sectores donde se han identificado pictogramas indígenas y vestigios arqueológicos muisca. También es la zona más cercana al área donde se hallaron los fragmentos del mastodonte. En la modalidad con outdoor training, este es el punto de mayor profundidad reflexiva del programa.
5. Cañón principal y mirador
El cañón principal del desierto es el punto de llegada del recorrido y el de mayor escala visual. Desde el borde superior se obtiene una vista completa de las formaciones y del contraste entre el desierto y la vegetación circundante. El cierre reflexivo ocurre aquí.
¿Para qué tipo de equipos está diseñada?
El Desierto de Checua funciona especialmente para empresas con programas ESG activos que necesitan un destino donde la historia de degradación ecológica sea el eje del programa, para equipos de innovación o gestión del cambio que trabajan en entornos de incertidumbre, y para grupos que buscan un paisaje radicalmente diferente a los destinos de bosque verde habituales. La dificultad es baja-media: terreno irregular de arena y roca a 2.600 msnm, sin ascenso pronunciado. Accesible para la mayoría de perfiles corporativos.
Si el equipo busca otro destino al norte de Bogotá con carga cultural muisca en ecosistema diferente, el Cerro del Majuy en Tenjo es la alternativa más cercana del portafolio.
¿Qué incluye el programa?
- Diagnóstico previo con el área de talento humano para definir objetivos y modalidad
- Diseño a la medida según la opción elegida (caminata pura o con outdoor training)
- Facilitadores especializados en guianza con contenido histórico, ecológico y paleontológico
- Logística completa y seguro de accidentes para todos los participantes
- Registro audiovisual profesional de la jornada
- Personalización de marca: gorras, camisetas u otros artículos corporativos
- Cierre reflexivo (liviano en modalidad 1, profundo en modalidad 2)
- Informe de resultados para talento humano (modalidad 2)
El transporte desde Bogotá y la alimentación se cotizan según los requerimientos de cada empresa.
Preguntas frecuentes sobre el Desierto de Checua
1. ¿El Desierto de Checua es el mismo que el Desierto de la Tatacoita?
Sí. El lugar tiene dos nombres en uso: «Desierto de Checua» el nombre oficial derivado de la vereda donde está ubicado y «Desierto de la Tatacoita» apodo local por su parecido visual con el famoso Desierto de la Tatacoa en el Huila. Para evitar confusiones, los locales prefieren el nombre de Checua y es el que usa Awalí Outdoor en sus programas. Ambos nombres refieren exactamente al mismo lugar en el municipio de Nemocón.
2. ¿Es realmente un desierto?
Técnicamente no. El Desierto de Checua es un ecosistema clasificado como bosque seco montano bajo, no un desierto climático. Su aspecto desértico es resultado de un proceso de erosión acelerado por la acción humana: tala de bosque nativo y siembra de eucaliptos que secaron el suelo. Las formaciones de cárcavas, estoraques y socavones que le dan ese aspecto lunar son el producto de siglos de erosión hídrica. Para los facilitadores de Awalí Outdoor, esa distinción es parte del programa: la diferencia entre un desierto natural y una cicatriz ecológica humana es exactamente la conversación ESG que el equipo necesita.
3. ¿Cuál es la dificultad física del recorrido en el Desierto de Checua?
La dificultad es baja-media. El terreno es irregular arena, roca, cárcavas a 2.600 msnm con temperatura de 8°C a 14°C, pero sin ascenso pronunciado. La duración del recorrido es de 3 a 3,5 horas. Es el destino más accesible del portafolio de Awalí Outdoor en términos de exigencia física, lo que lo hace ideal para grupos con perfiles variados que buscan impacto sin alta exigencia aeróbica.
4. ¿En qué se diferencia el Desierto de Checua de otras rutas del portafolio de Awalí Outdoor?
Es la única ruta del portafolio con tres diferenciadores simultáneos que no existen en ningún otro destino. El paisaje: cárcavas, estoraques y laberintos de arena en la sabana de Cundinamarca un entorno visual que no tiene equivalente en Awalí Outdoor. El origen: es el único destino cuyo paisaje fue creado por decisiones humanas erróneas hace 200 años, lo que convierte la caminata en el argumento ESG más concreto del portafolio. Y la paleontología: el hallazgo del mastodonte en su vereda lo conecta con una escala temporal que ninguna otra ruta del portafolio puede ofrecer.
¿Cuándo empezamos?
El Desierto de Checua está disponible todo el año para empresas de Bogotá y Cundinamarca. Cuéntanos cuántas personas son, qué fecha tienen en mente y qué quieren que el equipo se lleve de vuelta, y desde ahí diseñamos el programa.




